jueves, 2 de noviembre de 2017

Sobre mi muerte

He visto el día de mi muerte,
mejor dicho la tarde de mi muerte.
Será en mi casa, tal vez tenga una enfermedad
de esas en las que ya no hay ningún remedio,
de hecho, no quiero que lo haya.

La tarde será apacible aunque dolorosa,
todo el mundo como lo conocí se irá derrumbando.
Se desvanecerán las persianas por las que nuestros
gatos veían el mundo afuera. Las películas y canciones
que tanto nos gustaron, los libros, una a una cada palabra escrita.
Los sabores y los paisajes, la diversión y nuestros aniversarios,
también el esfuerzo que dedicamos a los días, de pláticas, de gritos,
de lucidez, de desengaño, y todo lo demás, recuerdo desvanecido.

Habrá tres personas, la primera pondrá música.
La segunda me tomará de la mano y susurrará al oído
"nada es importante ahora, no te aferres, corre, como
lo hiciste todas esas mañanas, jadea, contempla, descansa"
La tercera, desde el otro lado me describirá el inicio y final
de ese último atardecer, será naranja intenso y de a poco la luz será
escasa, hasta el momento en que el sol de su último destello en
esta tierra, un último destello para mí...

domingo, 23 de febrero de 2014

Árboles



Después de que partiste y no te ví más,
dí un paseo por la melancolía,
uno parecido a la niebla, todo extraño alrededor,
y conforme avanzaba desaparecía,
primero mis manos y brazos, la cabeza y
mis piernas se desvanecieron, 
lo único que quedó de mi fue el corazón abierto
que se hizo árbol hueco, corteza.

Después caminaron por mis oídos
cientos de personas, con pasos pesados,
cada uno me hacía un comentario,
pero yo los desprecié a todos.
 
Un árbol muy alto que desprendía
un olor anegando el valle, me dijo:

Yo he estado aquí antes y después,
también aquellas cosas que observas,
calles por donde han pasado los muertos,
vasos en los que han bebido y ahora tú,
y alguien más que los venere como antes tuyos.

La bombilla, la calabaza del mate,
una guitarra roja que dejaste y
una más que te escuchaba triste, irasible
y confundido. Un libro electrónico
del que no despegabas la vista.
Unos libros que seguirán platicando
con quien desee escuchar.
 Y ¿qué es lo que te confunde?...

No supe contestarle, pero no desprecié sus palabras.
Las guardé junto a aquellas otras que me arañaban,
Entonces, sentí un poco de paz y pude dormir.

Primer silencio

Todo comenzó con una imagen constante y un sonido que le acompañaba y tu respiración y la muerte y yo, todos reunidos. También había un montón de palabras, pero yo no las había visto, estaban por todas partes, en las paredes y ventanas, sobre el sofá y la camilla, en la sangre seca del tubo que colgaba de tu nariz, en mi ropa y en las sábanas que te cubrían. Esperaban.

Una enfermera ingresó en la habitación, me pidió que saliera y más personas entraron. Esperé afuera. después la misma mujer me pidió que pasara y me dijo que habías muerto, que me dejaba para que pudiera despedirme de ti. Pero ya no estabas ahí, te habías ido. Besé tu cuerpo y tomé tu mano, no lloré. La muerte también había partido, me imagino que contigo, solo se quedaron esas palabras y yo. Se aferraron a mi...


Regreso a casa del trabajo; enciendo mi máquina y coloco mis dedos sobre el teclado -¿cuáles eran aquellas palabras que quería escribir?-, -¡qué fastidio me siento muy casado! con grandes esfuerzos y como puntos de luz logro recordar frases como: "ese tipo de personas", "el saber que morirán como todos nosotros lo haremos me permite convivir con ellos de igual a igual", luego me pierdo en pensamientos como "¿es el único tipo de vida que es posible para nosotros?", "Ah, si tan solo pudiera hacerme de un negocio" y al desviar mi pensamiento por causa de mi cansancio, pierdo aquellos destellos iniciales que me agradan y reconfortan. Me concentro nuevamente y me pregunto, tratando de volver a aquel primer pensamiento cuando aún se disponía mi ser a callar para escuchar, estar en cautela permitiendo a aquel cúmulo de sensaciones volverse palabra escrita, un sentimiento profundo, algo que contiene esto que se anuda aquí adentro y que quiere decir alguna cosa importante.

Y todo vuelve a aquel primer silencio.

sábado, 27 de octubre de 2012

Palabras (la soledad)

Arranqué de mi piel algunas palabras, no me culparé
ellas estaban en el borde, solo tuve que sacudirme como un animal
para que éstas cayeran al suelo y quedaran a la deriva, odiables,
en la frontera de mi ser y el mundo y la vida y aquello que me es desconocido, la muerte.

Las observé por un momento y parecían insoportablemente vivas,
sus ojos encendidos fijados en mi como agujas arañando.
Seguían multiplicadas en mi cuerpo y fui arrancándolas,
todas estaban repetidas y confundidas, repetidas y confundidas.

miércoles, 18 de abril de 2012

Never will marry

I'm writing this to say 
Escribo esto para decir
In a gentle way 
En una forma amable
Thank You - but no 
Gracias pero no
I will live my life as I 
Viviré mi vida como sé
Will undoubtedly die - alone
que indudablemente moriré... solo.

I'm writing this to say
Escribo esto para decir 
In a gentle way 
De forma amable
Thank You ... 
Gracias...
I will live my life as I ... want
Viviré mi vida como... quiera
For whether you stay 
Si te quedas
Or you stray
o te pierdes 
An inbuilt guilt catches up with you 
Una culpa interna te atrapa

And as it comes around to your place 
Y viene a ti
At 5 A.M.; wakes you up and it laughs in your face
a las 5 a.m.; te despierta y se ríe en tu cara

Morrisey

martes, 17 de abril de 2012

Notas

Levántate de madrugada, cuando aún no salga el sol.

Ve a correr mientras observas las estrellas y escuchas tu interior, de preferencia lo más amable de ti.

Una vez que hayas concluido tu vuelta y te encuentres cansado, sudando y que no hay nada más en este mundo que la fuerza de tus pulmones jalando el aire al interior, tu corazón trabajando intensamente y la sangre recorriendo tu cuerpo...

Emprende el camino de vuelta a casa, despacio, lo más despacio que puedas, pero es importante que no dejes de caminar, siempre de vuelta a casa.

La luna debe estar frente a ti aproximadamente a 45 grados y la calle debe dirigirse hacia ella.

Sin pensar concretamente en algo coloca la luna entre los cables que cuelgan de un poste a otro, esto hará las veces de notación musical, los cables son el pentagrama y la luna escribe la música que ahora suena en ti.

Conforme avanzas traslada de un espacio a otro las notas, disfruta...